EDITORIAL
COMUNICACION MEDICA E INFORMACION SANITARIA EN EL 2.000
INTRODUCCION
Comunicación Medica e Información
Sanitaria.
"A veces los árboles no dejan ver el bosque" (dicho popular).
Para un médico que se acerque por vez primera a Internet y empiece a "navegar" por las páginas de salud de cualquiera de los buscadores habituales, su primera impresión es de impacto ante la enorme cantidad de enlaces o "links" que se le presentan y si trata de seguirlos seguirá manteniéndose asombrado, ya que podrá llegar a los más extraños sitios, enterarse de la estructura de organismos ministeriales, de centros sanitarios, de asociaciones, de grupos o de personas, pero encontrar datos tangibles en su idioma y sobre todo los datos que está buscando, es realmente muy difícil. Y no es por falta de interés ni dedicación de los grupos que están trabajando en el desarrollo de la medicina en lengua hispana en Internet, sino quizá porque se está evolucionando a un ritmo demasiado rápido, sin establecer unas bases sólidas.
Por este motivo quizá sea preciso hacer unas reflexiones que pueden parecer elementales, pero que estimamos necesarias, para valorar realmente la situación en que se encuentra la aplicación de Internet a la medicina para los médicos de habla hispana y sus déficit, ya que las posibilidades son evidentes.
A efectos esquemáticos y para un más ordenado desarrollo de nuestro ensayo, quisiéramos establecer un matiz diferencial entre Comunicación Medica e Información Sanitaria. Quizá sea artificioso, pero puede ser útil.
Reservamos el término Comunicar (hacer a otro partícipe de lo que uno tiene, hacer saber a alguien alguna cosa), por analogía con el término clásicamente utilizado en los Congresos Médicos (comunicaciones), para la transmisión de conocimientos a nivel profesional y utilizamos el término Informar (enterar, dar noticia de una cosa), para todo lo que se refiera al objeto de la Sanidad, esto es las personas como individualidades o colectivos de distinta naturaleza.
En ambos campos la situación que se abre al comienzo del 2.000 es radicalmente diferente de la existente hace una década e incluso de hace sólo cinco años. Y el cambio es de tal magnitud que merece un comentario, que pretende ser solamente una llamada de aviso, sobre algo que está creciendo bajo nuestros pies de una forma demasiado rápida, y de tal trascendencia que plantea la urgencia de introducir mecanismos correctores que intenten organizar y sistematizar, lo que en principio puede parecer caótico. El caos también tiene unas leyes y el objetivo de la ciencia es ordenar y sistematiz
arEvolución de la Comunicación Médica.-
Es evidente que en los últimos 50 años el desarrollo de las ciencias en general ha sido espectacular, sobre todo en los últimos 10-20 años. Sin embargo los mecanismos de transmisión de la información prácticamente no se han modificado de forma sensible desde 1960.
Las vías de información científica siguen siendo los Congresos o Reuniones Monográficas y las Revistas Medicas.
Los Congresos se reúnen con una cadencia de años y requieren una preparación de bastantes meses. Su complejidad ha llegado a tal extremo que los Congresos Internacionales han tenido que readaptarse y se estructuran como múltiples áreas de especialidades o de temas de interés. Ante la imposibilidad de dar acogida a los cientos o miles de trabajos presentados, han de dividirse y subdividirse en áreas y salas monográficas, cursos o presentación de Póster, en los que un trabajo queda reducido a su mínima expresión y en los que el diseño debe de primar sobre el propio contenido científico, si se pretende que un sobrecargado asistente se detenga unos minutos para dar un vistazo a un trabajo que ha llevado uno o dos años de elaboración.
Las revistas científicas convencionales están agotando su viabilidad. Su número empieza a ser preocupante. La división y subdivisión de especialidades médicas hace que cada año aparezcan nuevos títulos, con tiradas que han de ser limitadas el dirigirse a un número de profesionales mas especializado, lo que encarece su precio de tal forma que solo muy poderosas instituciones pueden tener una biblioteca científica aceptablemente completa. Por otra parte, los plazos de publicación son desesperadamente lentos. Un científico joven, de habla hispana o portuguesa, con un brillante trabajo, exquisitamente traducido, tiene que pasar a veces hasta dos años, enviándolo a Revistas de cierto entidad hasta que consigue publicarlo y no siempre lo consigue.
En estas circunstancias la introducción de las técnicas de información en red de difusión mundial y su expansión exponencial, suponen una solución inédita a un problema que empezaba a encontrarse en un callejón sin salida.
Internet en la Transmisión de Conocimientos
.-La introducción de Internet como método de comunicación en Medicina es tan reciente que es muy difícil establecer una relación ordenada de acontecimientos, ya que a partir de 1995 se produce prácticamente de forma explosiva en muy diversos campos y de muy diversas maneras.
Refiriéndonos exclusivamente a lo que es Comunicación Científica la adaptación se realiza a distintos niveles, de forma prácticamente simultanea o muy imbricada y se sigue realizando día a día.
Aceptando para la catalogación lo que podríamos definir como su impacto a nivel universal, las fuentes de información adaptadas en mayor o menor medida a su difusión por la Red pueden clasificarse:
1º.- Organismo Internacionales.- Organización Mundial de la Salud, Oficina Panamericana, etc.
2º.- Centros Internacionales de búsqueda e información Bibliográfica.
3º.- Universidades y Centros de Investigación, incluyendo en esta última categoría Secciones o Unidades de Hospitales con contenido investigador.
4 .- Sociedades Científicas y sus Revistas.
5º .- Revistas Médicas editadas por Editoriales Especializadas.
6º .- Revistas Médicas Independientes.
7º.- Revistas de Colectivos de Profesionales.
8º.- Publicaciones Gubernamentales.
Es evidente que hemos pasado en sólo unos pocos años de disponer de una información, que para el colectivo más amplio de médicos se basaba en unas pocas revistas generales, nacionales, o traducción de publicaciones internacionales de prestigio ( Lancet, New England J. Med, etc.), generalmente de distribución gratuita, si acaso la revista de la sociedad a que el medico especialista pertenecía y solo en contadas ocasiones alguna suscripción a revistas bien europeas o americanas, a disponer en teoría de un abanico que puede parecer inabarcable. Y digo en teoría porque al profundizar un poco en el tema la situación no es tan favorable.
A pesar de lo que puede parecer una oferta muy amplia, el médico en general, a través de Internet, dispone de muy poco información de fácil acceso, menos aún en español, y tampoco tiene grandes posibilidades para la publicación de sus trabajos o la difusión de su experiencia.
Aunque hay excepciones la mayoría de las publicaciones a las que se puede acceder con relativa facilidad desde los enlaces o puentes (links) que se encuentra en portales de tipo general o de tipo específicamente médico no ofrecen información directa de libre acceso al medico de habla hispana y la que se ofrece no está ni catalogada, ni ordenada, ni clasificada. Esto puede suponer una severa frustración para el profesional que se conecta a Internet, que puede encontrar ofertas para casi todo y de casi todos los tipos, pero que encuentra serias dificultades para encontrar información científica en su idioma sobre un tema concreto, si es que consigue encontrarla.
Se ha comparado la Red con una Megápolis con múltiples tiendas en sus calles, que compiten por tener escaparates atractivos y anunciar brillantemente sus productos. Dentro muchas veces sólo encuentras los catálogos. Y esto también rige para la Comunidad Científica.
Empezando por los Organismos Internacionales, y entre ellos por la Organización Mundial de la Salud, se puede acceder al catalogo de publicaciones que se envían por correo previo pago, manteniendo el mismo sistema que se sigue desde hace mas de 20 años y poco más.
Tampoco se han modificado sensiblemente los esquemas en el caso de Medline u otras direcciones similares. La búsqueda de bibliografía es relativamente fácil, pero solamente a los resúmenes cuando los hay. Para disponer de los artículos completos hay que seguir el camino de la solicitud de separatas, previo pago, algo que veníamos haciendo con las búsquedas bibliográficas en las bibliotecas de las facultades o de los propios hospitales. Se ha universalizado o hecho más cómodo el acceso, pero el mecanismo sigue siendo aún el clásico.
Las revistas médicas, tanto las de las sociedades científicas, como las de las editoriales especializadas abren sus portadas e índices, generalmente ofrecen los resúmenes de los trabajos, pero al texto completo sólo pueden acceder los suscriptores o los que trabajen en un centro que ya está suscrito a la revista, para lo que te piden una clave de acceso. En definitiva te ahorran ir a la biblioteca del hospital, pero sigue sin ser una información abierta.
Hay excepciones. En España, la mayor parte de las publicaciones de la Editorial Doyma, (
www.doyma.es ) muchas de ellas de Sociedades Científicas, dan acceso al contenido total de sus trabajos y lo mismo ocurre con bastantes publicaciones corporativas y con todas las Revistas Medicas Independientes. Supongo que en Latinoamérica habrá bastantes casos similares. Pero el problema básicamente radica en la fragmentación del acceso a la información. Cada editorial o cada Publicación te permite acceder a través del sistema general de búsqueda por palabras clave a su información o a índices generales internacionales tipo Medline, pero no disponemos de ningún tipo de índice general que permita búsquedas de temas en españolEl tema, sin embargo es de una trascendencia enorme y vale la pena detenerse brevemente en él. Seria de desear que todos los médicos pudiéramos leer inglés con agilidad y aceptar una Red universal en inglés, pero no es así; casi todos los médicos podemos leer el inglés, pero la inmensa mayoría lo leemos sin mucha soltura. Existen distintos traductores, pero en ese párrafo en que encontramos dificultades la traducción habitualmente no ayuda mucho. Quizá pequeños países con lenguas de escasa difusión, tengan que aceptar el no disponer de otra información que la proporcionada en inglés, pero estamos hablando del español, un idioma que hablan mas de 400.000 médicos. Aún cuando solamente un 10% de ellos estén conectados a Internet, el colectivo de intercomunicación es ya de 40.000 médicos y esta cifra se va probablemente a duplicar en cada año. No es probablemente ninguna utopía pensar que en los próximos 5 años, la casi totalidad del colectivo médico esté incorporado a la red en los países de habla hispana. Urge por tanto tomar posiciones en este campo y avanzar trabajo.
En lo que respecta a Comunicación Científica hay dos campos de interés preferente:
Bibliografía
Publicaciones
a)
Bibliografía.-El Centro Latinoamericano y del Caribe de Información en Ciencias de la Salud (http://www.bireme.br ) resuelve el problema del acceso a la bibliografia en español y portugués con un archivo retrospectivo que en algunos aspectos cubre desde 1930 y ofrece un servicio de fotocopias. Es el Centro de Documentación Bibliográfica de consulta obligatoria para quien busque información en su propio idioma y cuanta con acceso directo a las publicaciones con versión electrónica, en sus trabajos integros, con acceso totalmente gratuito, algo que solo muy ocasionalmente se encuentra en Medline. Es la linea de trabajo en la que todos debemos colaborar.
b)
Publicaciones .-El tema es muy importante. No abogamos por un chauvinismo trasnochado, pero sí por una defensa de nuestra propia bibliografía. Hemos comentado anteriormente las dificultades que se presentan para publicar un trabajo en una revista de lengua inglesa, casi imposible en las americanas
, mas factible en las europeas, hay trabajos de investigación básica o aplicada que merecen el esfuerzo, pero hay otra multitud de trabajos menos densos, igualmente útiles, que abarcan desde revisiones en un extremo hasta casos clínicos en el otro, que pueden publicarse en español y que suponen además un enriquecimiento de nuestra propia bibliografía y literatura científica. El problema no es que no haya revistas para su publicación, es que a veces hay demasiadas. Quizá en ese pequemos de localistas. Cada Sociedad en cada pais intenta tener su propio órgano de expresión, que muchas veces langidece por falta de material para completar un número. La partida económica mas importante para la Sociedad es generalmente la que consume la Editorial que publica la Revista y su distribución fuera del pais que la edita muchas veces es limitada.La publicación en Revistas Médicas en la Red tiene muchas ventajas, la rapidez del proceso, la facilidad de corrección y reenvío, la disponibilidad de amplio espacio, lo que evita la demora por acumulación de material, la posibilidad del diseño de la propia página con inclusión de imágenes en color, etc. Dado que la publicación queda archivada y catalogada, entiendo que a efectos de curriculum un trabajo publicado en la Red tiene el mismo valor que el realizado en una publicación por el método tradicional.
La edición de revistas en la Red no es ni cara ni demasiado complicada. No importa que proliferen, la selección natural hará que se vayan seleccionando o colocando cada una de ellas en su hueco específico.
Aplicaciones de Internet en la Información Sanitaria.-
Definiendo como información sanitaria todo lo que concierne a la Salud Pública, nos enfrentamos al reto de abrir una ventana no ya a miles o cientos de miles de profesionales sanitarios, sino a millones de hispanohablantes. Poner orden en este tema es probablemente el asunto más trascendente, urgente y necesario de todo el complejo mundo de la información médica en Internet.
La Red abre unas posibilidades totalmente inéditas en el mundo de la información sanitaria o sobre temas de salud, para lo bueno y para lo malo. Y es algo que en este caso se está desarrollando de una forma anárquica y potencialmente peligrosa.
Podríamos clasificar la Información sobre Temas de Salud a la que actualmente se puede acceder en la Red en las siguientes categorías:
Se trata de comercializar productos que pueden ser expedidos desde cualquier sitio a cualquier parte del mundo. En ocasiones son fármacos comercialmente registrados y controlados por las autoridades sanitarias, cuya administración implica un riesgo, como es el caso del Viagra. Pero en otras muchas ocasiones lo que se promociona y se vende son cápsulas, polvos o pociones, adelgazantes, estimulantes o auténticamente mágicas que lo curan todo; se trata de productos de composición desconocida e incontrolada, que pueden contener cualquier cosa. Esto es un comercio peligroso, de substancias que pueden ser tóxicas, en la mayor parte de los casos no sujetas a ningún tipo de control sanitario, y que debe de ser perseguido y penado, como comienza a hacerse con la pornografía infantil. La libertad en la Red no puede confundirse con el libertinaje. Hay una primera acción de información y consejos, que nos compete a todos los sanitarios, pero debe de establecerse otro mecanismo de control y punitivo a nivel gubernamental e intergubernamental. En Estados Unidos acaba de darse el primer paso, la Federal Trade Comission ha puesto en marcha la "Operación Cure All" , que ha impuesto una multa de 17.500 $ por la venta con promoción fraudulenta del "Essiac Tea", pero esto supone una gota de agua, si se tiene en cuenta que la misma FTC descubrió no menos de 400 sitios e Internet que proclamaban propiedades dudosas para productos médicos.
b) Información Sanitaria No Responsabilizada.-
Estudios contrastados demuestran que más de un 50 % de la información sanitaria que puede obtenerse en Internet puede ser incorrecta. De 19 páginas sobre tos en los niños, localizadas a través de buscadores conocidos, (Yahoo, Excite, Infosek,etc. ), 10 páginas contenían "más información incorrecta que correcta", sólo cuatro recordaban que una página Web no puede ser un sustituto de la atención del médico y únicamente dos páginas incluían la fecha en que fueron actualizadas. " El mensaje más importante que se debe de suministrar en todo documento sanitario es que no debe de sustituir a la atención de un profesional" indican los autores del trabajo.
Es un tema delicado. Personas o médicos bien intencionados, o con fines comerciales, pueden abrir áreas de consulta o consejos, con información incorrecta. Estimamos que este tipo de consultorías o como queramos llamarle, deben de ser responsables. Es decir, avaladas por un profesional titulado con nombre y apellidos, titulación, institución a la que pertenece, etc. La persona que acuda a estas áreas, ya tiene criterios para valorar la autoridad del responsable del área.
c) Información sanitaria genérica o inespecífica.-
Es la que habitualmente proporcionan los portales en sus áreas de salud y está constituida generalmente por notas o recortes entresacados de la prensa con información generalmente correcta, pero que no pretende ser específica.
d) Información Sanitaria Comercial.-
Se trata de Secciones patrocinadas o subvencionadas por casas comerciales de productos farmacéuticos en las que se ofrece una información generalmente correcta, pero siempre orientada a la marca comercial. Forma parte de las técnicas de marketing o de ventas y es un tipo de colaboración que ayuda a publicaciones de fondo sanitario.
e) Información Sanitaria Responsable.-
Afortunadamente empieza a ser bastante abundante, pero debe de ampliarse y facilitar su acceso. Esta constituida básicamente por las Asociaciones de distintas patologías, Fundaciones y Grupos de trabajo, Sociedades y Colegios Profesionales. Queda mucho por hacer, pero es, sin duda, el buen camino.
f) Información Gubernamental o de Organismos Nacionales.-
Es un área de unas posibilidades extraordinarias en el que no hay casi nada hecho y está todo por desarrollar. Los Ministerios de Sanidad o Salud deben de ser conscientes de que la información a través de la Red es un campo de extraordinaria utilidad en el desarrollo de campañas de profilaxis y que debe de utilizarse simultáneamente con el resto de medios de información a sectores de la población. Le compete por otra parte dar las normativas y directrices que pueden a su vez transmitir los Colegios Profesionales, Sociedades y Asociaciones.
En el caso de España la experiencia no es muy positiva. Las paginas del Ministerio de Sanidad informan sobre estructura, organigramas, becas, convocatorias, y concursos. Ocasionalmente, incluso en la parcela de Consumo o Sanidad Ambiental, ofrecen una relación de fechas de publicación de normas en Boletín Oficial del Estado
Nuestra valoración pretende ser constructivas, pero en este caso tiene que ser muy crítica. Solo hemos encontrado de carácter válido la dirección sobre el "Plan de Erradicación de la Poliomielitis", que puede ser un tipo de modelo a seguir en otras muchas áreas. Si existen otras áreas nosotros no hemos podido encontrarlas, lo que significa que no están claramente direccionadas
El mundo entero, o el mundo de habla hispana en nuestro caso, tiene cientos de miles y pronto millones de ventanas abiertas por las que puede recibir los mensajes de campañas de profilaxis o prevención, en todo su amplísimo sentido. Es básicamente una labor gubernamental o intergubernamental el colocar los mensajes en sitios visibles, probablemente con un costo muy inferior al de las campañas de prevención clásicas en prensa, radio, Tv o carteles publicitarios. Pero esto es una labor de todos y es también una labor de las publicaciones sanitarias en la RED. No pienso que con este tipo de campañas se pueda llegar a la masa de población, pero se llega a una colectivo indudablemente selectivo, pero cada vez mayor, que a su vez puede actuar como polea transmisora. Y se llega también al propio colectivo médico al que se pueden impartir consignas, no me molesta la palabra, instrucciones o actitudes. Al igual que cada colegio de médicos puede contactar, y normalmente lo hace, con sus colegiados por correo, puede contactar por correo electrónico, con la enorme facilidad que supone en este caso la simple transferencia de información. Y esto alcanza al más pequeño rincón de la zona más remota del más extenso país. Los médicos, en este sentido, estamos casi tan bien organizados como el ejército y respondemos disciplinadamente a los mandatos sanitarios.
Ahora que tanto se habla de "globalizar", los médicos no tenemos temor a ser globalizados, pero el Estado en cada país debe de considerar que un ordenador personal conectado a Internet es para el médico un instrumento de trabajo tan necesario como un estetoscopio o un tensiómetro, y que no debe de haber Hospital, Centro de Salud o Consultorio, por pequeño que sea, que no este dotado de este elemento.
Se abre por tanto en el año 2.000, en los albores del siglo XXI, una forma totalmente nueva de la Comunicación Médica y de la Información Sanitaria y es una forma en la que debemos de estar y a la que esta revista quiere contribuir.
Dr. J. Esteban Velasco.
Octubre del 2000
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