Nota.- Esto no es un libro para estudiantes. Es un libro para personas que tienen ellos o en su familia un problema de tiroides y quieren informarse sobre él. Lógicamente cada cual irá al capítulo que le interesa y nadie va a leerse el primer capítulo. Pero si no conoce los principios básicos de Que es el Tiroides y Como Funciona, no va a enterarse de la mitad de las cosas. Y como quiero que se entere y además le quiero facilitar la vida, le coloco al principio de cada capítulo un recordatorio de la Anatomía y Fisiología Tiroidea. Si quiere una información más amplia, cosa que le recomiendo, lea el primer capítulo. Allí las cosas están explicadas de una forma más clara.
Si hay algo que no entiende del todo o desea más información de la que proporciono póngame un e-mail, en la ventana "Tiene alguna duda" en la página de entrada y gustosamente le aclararé su problema o le indicaré algún sitio en donde pueda encontrar información más extensa en español, o en ingles.
Dr. J. Esteban
INTRODUCCION.-
Conocemos desde hace casi 100 años la existencia de
alteraciones funcionales del tiroides; se tiene un conocimiento bastante
profundo de la formación, almacenamiento, liberación y transporte de las
hormonas tiroideas en sangre, como hemos analizado en los capítulos anteriores;
sabemos los efectos generales que ocasiona el déficit hormonal en el
Hipotiroidismo y el exceso de ellas en el Hipertiroidismo. Sin embargo sobre la
acción auténtica e íntima de las hormonas tiroideas en la propia célula y en
las distintas células nuestra información es todavía bastante limitada,
empleando un término amable.
ACCIÓN DE LAS HORMONAS TIROIDEAS
Las hormonas tiroideas, tiroxina (T4) y triyodotironina (T3), tienen un amplio
efecto sobre el desarrollo y el metabolismo. Algunos de los más destacados
efectos del déficit de la hormona tiroidea ocurren durante el desarrollo fetal
y en los primeros meses que siguen al nacimiento. Es por esto por lo que desde
la cabecera de nuestra página insistimos ya en la importancia de la profilaxis
de las alteraciones tiroideas en el recién nacido y de su diagnóstico precoz.
En el niño las alteraciones más destacadas son el déficit del desarrollo
intelectual y el retraso en el crecimiento. El déficit intelectual, que es
proporcional al tiempo que persista la falta de hormonas, es irreversible; el
retraso en el crecimiento parece ser de origen puramente metabólico, ya que el
crecimiento se adapta rápidamente a su ritmo normal después de la
instauración del tratamiento.
En el adulto el efecto primario del efecto de las hormonas tiroideas se
manifiesta por alteraciones del metabolismo. Este efecto incluye cambios en el
consumo de oxígeno y en el metabolismo de las proteínas, hidratos de carbono,
grasas y vitaminas.
Considerando sólo las más importantes podemos citar las
siguientes acciones.
Son necesarias para un correcto crecimiento y desarrollo.
Tienen acción calorígena y termorreguladora.
Aumentan el consumo de oxigeno.
Estimulan la síntesis y degradación de las proteínas.
Regulan las mucoproteinas y el agua extracelular.
Actúan en la síntesis y degradación de las grasas.
Intervienen en la síntesis el glucógeno y en la
utilización de la glucosa (azúcar).
Son necesarias para la formación de la vitamina A, a partir
de los carotenos.
Estimulan el crecimiento y la diferenciación.
Imprescindibles para el desarrollo del sistema nervioso,
central y periférico.
Intervienen en los procesos de la contracción muscular y
motilidad intestinal.
Participan en el desarrollo y erupción dental.
En resumen: Las hormonas tiroideas intervienen prácticamente
en la totalidad de las funciones orgánicas activándolas y manteniendo el ritmo
vital
¿A QUE NIVEL ACTUAN LAS HORMONAS TIROIDEAS?-
Es un auténtico reto, todavía no resuelto, identificar marcadores
cuantitativos de la acción de la hormona tiroidea. En los extremos límites del
espectro clínico, que se extiende desde el hipotiroidismo hasta el
hipertiroidismo, el diagnóstico de una anormalidad tiroidea es usualmente
aparente. La sospecha clínica de una disfunción tiroidea puede ser confirmada
usando pruebas de laboratorio para las hormonas tiroideas y la TSH, sin embargo
formas más sutiles de disfunción tiroidea, como el hipotiroidismo o el
hipertiroidismo subclínico, suponen un mayor desafío. El nivel sanguíneo de
TSH es un indicador sensible y cuantitativo de la acción de la hormona tiroidea
a nivel del eje hipotálamo-hipofisario. Pero no poseemos ningún otro marcador
de la acción periférica de la hormona tiroidea.
Hay un hecho que es cierto: La base de la acción en las células de las
hormonas tiroideas está en relación con la liberación de átomos de yodo de
la molécula central. Esta liberación empieza ya en la propia sangre: De toda
la T3 circulante solamente un 20% se libera en el tiroides, el 80% restante
proviene de la liberación de un átomo de yodo de la molécula de T4. Tanto la
T4 como la T3 penetran en las células y en ellas la T4 sigue liberando yodo
para pasar a T3.
La T3 dentro de la célula se une a "receptores
nucleares" individuales e "influye" sobre la formación de ARNm o
Ácido Ribonucleico. El proceso de liberación de yodo se produce por la acción
de unas enzimas, deiodinasas, de las que hasta ahora se conocen tres. En lo que
respecta a los receptores nucleares de la T3 se sabe que su grado de ocupación
por esta hormona es variable según los órganos, en el cerebro e hipófisis la
saturación es el 75%, en el hígado y riñón solo del 50%. Los receptores
nucleares de las hormonas tiroideas parecen estar en relación con la cromatina
y esto los relaciona con las proteínas ligadas al DNA que actúan para regular
la expresión de los genes.
En estas circunstancias, vamos a quedarnos con un esquema muy simplista que a
efectos de comprensión general puede ser válido: En la formación de la
hormona tiroidea en el tiroides, el factor determinante era la transformación
del yodo molecular en yodo atómico por un proceso de oxidación en el que
estaba implicada la enzima Tiroperoxidasa (TPO); a escala celular es evidente
que se produce el fenómeno inverso, la transformación del yodo atómico en
yodo molecular por un proceso de reducción con participación de las enzimas
deiodinasas, teniendo en cuenta que debemos considerar los procesos de
oxidación y reducción en su sentido químico puro, como liberación o
captación de electrones. El organismo tiende a simplificar y es frecuente la
presencia de estos fenómenos de acción y reacción en los que en el fondo se
utilizan procesos químicos para transportar y transferir energía.
En el capítulo del lugar de acción de las hormonas
tiroideas queda aún mucho por escribir. En los últimos años y en el momento
actual se está intentando clonar los receptores nucleares de hormona tiroidea.
Es un campo de donde van a salir los Premios Nóbel de Medicina del futuro.
Quizá ellos nos ayuden a completar este capítulo.
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